Al término de la Carrera 1 en Aragón, declaró:"Siento la presión de heredar la moto que gana todos los domingos". Aunque el Campeonato del Mundo de SBK que acaba de concluir en Jerez no haya resultado un monólogo absoluto, dando a la Ducati de Bulega la oportunidad de lucirse, la que se enfrentará a Danilo Petrucci a partir de la próxima temporada sí tiene sabor a hazaña. Si en las filas del equipo Barni el piloto de Terni ha podido encontrar "justificación" a actuaciones que no siempre han estado en las primeras posiciones, ya que se trata de una estructura pequeña y carente de las comodidades de una fábrica, con BMW, a partir de su temporada de debut en Australia el próximo mes de febrero, estará llamado a conseguir resultados.
Un equipo ganador sólo quiere repetir, por lo que para el ahora ex-ducatista el tiempo de aprendizaje podría durar un suspiro, entonces estará llamado a demostrar que está a la altura de las circunstancias y de la confianza que los alemanes han depositado en él, prefiriendo apostar por su experiencia antes que por la frescura y atrevimiento de la juventud.
Tener en sus manos una máquina que ha volado con Toprak Razgatlioglu, sin embargo, no significa que vaya a tener por delante un camino cuesta abajo. Más allá de la obligación de hacerlo bien, el italiano tendrá que deshacerse de un elemento que hasta ahora ha influido y penalizado su carrera deportiva: la mala suerte, presente sobre todo en forma de lesiones, en carrera, pero aún más frecuentemente en los entrenamientos.
Ya le ocurrió en 2024, cuando se cayó de una moto de motocross, fracturándose la mandíbula y la clavícula, y le volvió a ocurrir en vísperas de la ronda de Estoril, con un accidente en el gimnasio que le provocó la rotura del cuarto metacarpiano de la mano derecha, impidiéndole tomar parte en las dos pruebas decisivas que podrían haberle consagrado como tercero de la general, permitiéndole despedirse de Borgo Panigale con una sonrisa.
El ex piloto de MotoGP ha demostrado en todo momento que sabe levantarse, pero sobre todo que no le asustan los retos, incluso los más extremos. Un ejemplo es su doble participación en el Dakar, la primera sobre una KTM en 2022, donde incluso ganó una etapa. Pero incluso allí tuvo que lidiar con caídas más o menos graves, como la de la sexta especial que le requirió cinco puntos de sutura en el codo. Y la segunda este mismo año, sobre un camión Iveco Powerstar cuando tuvo que terminar antes de tiempo por un vuelco al que siguió un problema con uno de los otros dos miembros de la tripulación.
Ganador de dos Grandes Premios en la máxima categoría de MotoGP, concretamente en Mugello en 2019 y Le Mans en 2020, en SBK ha pisado el podio en varias ocasiones, logrando brillar únicamente en el fin de semana de Cremona en 2024, donde fue inalcanzable para cualquiera. Ahora, como se ha dicho, Petrux tendrá que intentar revertir la tendencia adversa del destino y darlo todo para complicarle la vida a su amigo Bulega, que ya se da como ganador de un Mundial con pocos o ningún otro candidato al título.
Sin embargo, a la luz de la última lesión, la marcha hacia una nueva vida con la marca alemana también se ha detenido. De hecho, una reciente intervención quirúrgica en la mano le impedirá estar en la salida de la primera prueba de dos días prevista para los días 21 y 22 de octubre en el circuito de Jerez. Así que, para probar por fin su nueva BMW, adquirida por un tricampeón del mundo, tendrá que esperar hasta el 26 y 27 de noviembre. Y esto, desde luego, no es una ayuda.