En Varano, durante el Spirit of Challenge organizado por Yamaha, GPOne se reunió con María Herrera, una de las figuras de referencia del motociclismo femenino internacional. Tras un excelente fin de semana en Misano y un inicio de temporada muy positivo, la piloto española narró su momento actual, la relación con su nuevo equipo y el significado de un campeonato que está contribuyendo a dar más espacio a las mujeres en las carreras.
Herrera explicó que se siente bien, especialmente gracias al trabajo del equipo y a la serenidad encontrada en el box. La conexión con el equipo le permite concentrarse en su tarea en pista, sin distracciones. “Ellos trabajan en la moto y yo debo pensar en mi trabajo”, relató. Misano, según María, supuso un paso adelante importante, especialmente desde el punto de vista de la concentración y la capacidad de mantenerse en el centro de la lucha hasta el final.
La carrera con Beatriz Neila fue uno de los momentos más significativos de su fin de semana. Un desafío luchado, intenso, en el que Herrera destacó que logró responder golpe por golpe. Cuando la rival intentaba atacar, María estaba lista para replicar inmediatamente, haciendo la carrera interesante hasta el final.
Uno de los temas centrales de la entrevista fue la historia del motociclismo femenino. Herrera, junto con Ana Carrasco, es una de las protagonistas de una generación que ha abierto nuevas puertas a las mujeres en el mundo de las dos ruedas. La española recordó cómo, cuando comenzó, estaba casi sola en un entorno completamente masculino. Se han hecho progresos, pero las dificultades no han desaparecido.
Según Herrera, para una chica todavía es más complicado obtener una oportunidad en un equipo competitivo, especialmente en los campeonatos mixtos. Recordó su experiencia en el Mundial Moto3 y la comparación con pilotos que hoy han llegado a la cima del motociclismo, explicando cómo para los chicos era más sencillo encontrar un buen equipo y un camino más lineal. “Para una chica es más difícil encontrar un buen equipo”, explicó.
El paso a MotoE, sin embargo, le ha permitido demostrar una vez más su nivel. A pesar de estar en una categoría difícil, Herrera ha logrado resultados importantes, rozando incluso el podio en algunas ocasiones. Por eso considera el Mundial femenino un paso fundamental, no un punto de llegada, sino una herramienta útil para dar visibilidad, crear oportunidades y hacer crecer todo el movimiento.
La entrevista también tocó un tema frecuentemente discutido, la comparación física entre mujeres y hombres en el motociclismo. Herrera no niega que exista una diferencia, pero rechaza la idea de que el rendimiento dependa solo de la fuerza. Su respuesta es clara, la técnica puede compensar mucho. Entrenando con pilotos como Álvaro Bautista, ha tenido la oportunidad de medirse con un nivel altísimo y entender cuánto puede marcar la diferencia el trabajo técnico.
“En flat track y en karting puedo ser rápida incluso contra él”, explicó, reconociendo sin embargo que en pistas más grandes el nivel de Bautista es altísimo. Para Herrera, el punto es que una piloto mujer puede construir su competitividad a través de precisión, sensibilidad y técnica de conducción. “El físico no es tan importante si entrenas la técnica”, dijo.
Sobre el futuro, María no esconde el deseo de regresar algún día a competir de forma estable también con los chicos, porque siente que aún tiene el nivel para hacerlo. Pero hoy la prioridad es otra: ayudar al campeonato femenino a crecer. Herrera ve en esta categoría una oportunidad valiosa para todo el movimiento y espera que, algún día, una mujer pueda llegar hasta MotoGP.
“Sería increíble, creo que nos lo merecemos”, concluyó. Para ella, la tarea actual es contribuir a construir ese camino, abriendo la puerta a quienes vengan después.