MotoGP y Superbike disfrutan de un fin de semana de descanso en espera de volver a la pista la próxima semana antes de la pausa de verano. Sin embargo, en la Riviera los motores seguirán rugiendo, ya que desde mañana se llevará a cabo el WDW, es decir, la gran fiesta de Ducati en el año del Centenario.
La cita principal es sin duda el domingo, representada por la Race of Champions, es decir, la carrera que verá a todos los pilotos de Ducati a bordo de la Panigale V4-S. Bagnaia ha ganado las dos últimas ediciones y sueña con el triplete, mientras que Bulega apunta al gran golpe luego de que en 2024 acabara en el suelo tras el contacto con Marquez en la última curva.
De hecho, para Nicolò Bulega la semana que está por concluir ha resultado ser muy exigente. Martes y miércoles, el representante de Aruba realizó dos días de pruebas con la Ducati 850, es decir, la MotoGP del futuro.
En pista con él estaban Michele Pirro así como Taka Nakagami con la actual Honda.
Nicolò continuó el trabajo de desarrollo con la Rossa equipada con neumáticos Pirelli, aunque sufrió una caída el miércoles. El incidente ocurrió en la curva Carro, donde el número 11 fue víctima de un desliz sin consecuencias.
Después, volvió a subirse a la moto para completar la jornada de trabajo. De hecho, la del miércoles fue la primera caída para la Ducati 850.
Mientras tanto, en el mercado, continúan las conversaciones entre el equipo de Nicolò y VR46, junto con Ducati, para concretar el paso del emiliano a MotoGP para 2027. La negociación avanza lentamente con la propuesta sobre la mesa de 1+1, es decir, un año de contrato con opción al segundo.