Todavía quedan algunas motos por definir para la próxima temporada del Mundial de Superbike, y la más codiciada, por parte de los equipos independientes, es sin duda la de la Panigale V4 R del Go Eleven.
Llamados a buscar un sustituto para Andrea Iannone, con quien la colaboración parece destinada a terminar a final de año, el equipo de Gianni Ramello ha explorado varias vías, entre ellas la, posteriormente descartada, que conducía a Xavi Vierge. Con las negociaciones con Dominique Aegerter también aparcadas, hay una idea que hace cosquillas en el equipo italiano y es la de traer de vuelta a Lorenzo Baldassarri a la categoría reina de las derivadas de serie.
Un salto que el italiano de 28 años ya intentó sin mucho éxito en 2023, subido a la Yamaha R1 del GMT94. Una aventura que no salió según lo previsto para Balda, que se vio obligado a dar un paso atrás tras una sola temporada en un intento de relanzarse en el Mundial de Supersport. En su lugar se encontró con otro año problemático, marcado por un divorcio con el equipo Orelac y una lesión en la muñeca.
Sin embargo, la mala suerte y las dificultades de los dos últimos años no han doblegado a Baldassarri, que en esta 2025 ha demostrado que sigue siendo ese piloto de alto nivel, capaz de conseguir cinco victorias en Moto2 y el segundo puesto en el campeonato en su debut en Supersport en 2022. Inmediatamente competitivo en el Campeonato del Mundo de MotoE, en el que está en plena lucha por el título, Lorenzo también se mostró en el recién creado CIV Production Bike, dominando las dos carreras en las que participó con la Ducati V4 preparada por el equipo Cecchini, en la Racing Night de Misano.
Todos signos que no han dejado indiferente al equipo Go Eleven, tentado de embarcarse en una nueva apuesta tras la ganada con Iannone. Con el objetivo de dar a Baldassarri la oportunidad que se merece, de demostrar todo el talento y potencial que no pudo expresar con Yamaha en el Mundial de Superbike.