El domingo por la noche, tras el Gran Premio de San Marino, los comisarios impusieron una multa de 2.000 euros a Miller, culpable de pilotar parte del circuito a contrapelo. Por supuesto, Jack no lo hizo en carrera sino durante la vuelta de honor, de ahí la leve sanción.
Lo que no se sabía, sin embargo, era el motivo de esa maniobra y fue el propio piloto del equipo Pramac quien lo explicó en sus perfiles sociales.
"Lo más destacado fue cuando un aficionado me prometió una cerveza a cambio de mis guantes después de la carrera. Me pusieron una multa de 2.000 euros por volver por el camino equivocado y, por supuesto, no conseguí la cerveza, pero mereció la pena. Son los aficionados los que hacen que este deporte sea tan especial", resolvió el misterio.