Se acerca el día del juicio y del recuerdo, y parece que al final de los inmortales sólo quedará uno. Y no es seguro que ese uno sea el inabordable, el siempre presente, el rey de reyes Giacomo Agostini, desde la altura de sus inalcanzables 15 títulos mundiales.
En Misano hemos visto nacer un "súper" Salón de la Fama con importantes ausencias debido a la redefinición de las normas de inscripción y de la "torre", el trofeo de MotoGP. Éste ha sido rediseñado -y nadie entiende por qué- y parece con este parece que el gigantesco edificio construido desde 1949 por la FIM, el Campeonato del Mundo de Velocidad, o MotoGP, o Circo Continental como se quiera decir, se está desmoronando. Y obviamente sin que la FIM y su Presidente, Jorge Viegas, por otra parte un "ex" piloto, hayan pronunciado una palabra.
El derrumbe se produce porque Dorna, o tal vez Liberty Media, parece haber decidido que a partir de hoy sólo contarán en el futuro los títulos ganados en 500, lo que antaño se conocía como la 'categoría reina', ahora MotoGP. El siempre atento Emilio Pérez De Rozas escribe esto en elPeriodico.
Esto significaría que Ago habría ganado sólo 8, y no 15 (los otros en 350), Rossi 7, y no 9 (los otros dos en 125 y 250), con lo que Marc Márquez en Motegi tendría que celebrar su 7º laurel en condominio con Valentino y no el noveno él.
Sin embargo, esto, repudiaría la propia historia del campeonato, que se corrió inicialmente en 5 clases: 50 (luego 80), 125, 250, 350, 500 y lo que fuera: también había sidecares.
La clase 50 duró de 1962 a 1983, y fue sustituida por la 80 de 1984 a 1989.
La 125 nació en 1949, con el inicio del MotoGP con el triunfo de Nello Pagani en el Campeonato del Mundo, y vivió hasta 2011.
La 250 también vio la luz en 1949 (Bruno Ruffo en una Moto Guzzi) y duró hasta 2009, mientras que la 350 compartió origen sólo para ser "finiquitada" en 1982.
Sólo la 500 se mantuvo prácticamente ininterrumpida, aunque en 2001 Valentino Rossi ganó con Honda el último título de la era de los 2 tiempos, para una cilindrada que en cualquier caso había nacido con cuatro tiempos (primer título Leslie Graham, AJS 'Porcupine'), y volvió al mismo esquema en 2002 bajo la nueva denominación de 'MotoGP'.
No hay nostalgia ni apego al pasado en estas consideraciones. El mundo siempre avanza, aunque el camino no siempre sea recto y a veces sea necesario dar pasos atrás. Pero la historia es la historia y no puede ni debe borrarse.
Lo que siempre ha distinguido a nuestro deporte -y que hoy ya vale menos y en el futuro quizá ya no valga nada- es que los campeones del mundo de los distintos campeonatos siempre han sido campeones del mundo. De igual dignidad, frente a un deporte en el que todos corrían los mismos riesgos en el camino hacia la gloria.
Un poco como sigue ocurriendo hoy en día en el atletismo, el motociclismo tenía varias especialidades y algunos pilotos, en lugar de pasar de categoría en categoría, preferían convertirse en gigantes en la suya propia.
Un ejemplo para todos: Ángel Nieto, el señor 12+1, porque en España el 13 trae mala suerte. Doce mas un títulos mundiales ganados todos en los pequeños desplazamientos, no sólo por el físico, sino porque así montaba entonces. Nieto era un igual a Agostini, no un campeón de un cilindro menor. Simplemente el rey de un reino diferente y contiguo.

La decisión de Liberty Media -si es que fue tal- de anular los títulos de las otras clases de cilindros con la intención de revalorizar a los héroes actuales empuja a Ángel Nieto al olvido de la historia. Y eso no es justo. Porque los jóvenes a los que Liberty quiere acercar al motociclismo no conocen la historia, y por tanto nunca la conocerán.
No hagamos una lista, siempre incompleta, de aquellos protagonistas cuyo talento, valor, temeridad ante el peligro nos han embelesado todos estos años. Cada uno de vosotros podéis encontrar en los anales la constatación de que el motociclismo mundial nunca ha sido, y digo NUNCA, el campeonato del piloto ganador en la categoría reina , porque recuerdo claramente que en el Jarama, en el GP de España, los espectadores empezaron a abandonar las gradas cuando salió a la pista la 500 dominada por Mick Doohan.
Y el rey, amigo personal del gallito piloto español, acudió para que él disfrutara del Gran Premio. Para nadie más.
Así que la nueva narrativa que nos quiere hacer creer que sólo los títulos de 500 y MotoGP pueden considerarse títulos mundiales válidos no sólo es profundamente injusta, sino también reductora del peso histórico del campeonato. Una profanación.
Un poco como si, hoy, la F1 declarara que sólo son títulos válidos los ganados con los motores híbridos actuales, o con los de 3 litros, y olvidara la época de los turbos de 1500.
O si en los estadios de atletismo sólo se contaran los títulos mundiales de 100 metros, rebajando los de 200 y 400, o sólo los de maratón olvidando los de 1.500, 5.000 y 10.000. Un absurdo.
Sin embargo, intuíamos que había una "cálida recomendación" para celebrar el próximo noveno título de Marc Márquez, que probablemente se producirá en el GP de Motegi (Japón), como el séptimo sello. No como una imposición, por el amor de Dios, porque el pasado no se puede borrar con un trapo, sino como un camino preordenado que conduce a una nueva identidad para nuestro deporte, donde las otras categorías serán cada vez más "carreras de apoyo".
Una novedad que por otra parte desmiente la reciente política de Dorna, que nos parecía haber decidido multiplicar los campeonatos del mundo: un ejemplo, la transformación de copa a campeonato del mundo de MotoE, que por otra parte fue fácilmente jubilada un año antes de la conclusión de su propio contrato con Ducati.
Pero no nos quedemos ahí, estaba el campeonato de España transformado en mundial Junior, el femenino, el WCR nacido en 2023 y ni hablemos del mundial de Superbike que literalmente desapareció del radar con sus héroes como Max Biaggi, cuatro títulos mundiales en 250 y dos en SBK, protagonista de acalorados duelos -no sólo en pista- con Valentino Rossi. Hoy Max ni siquiera ha sido mencionado en el "súper" Salón de la Fama. Y decir que en su camino hacia la gloria Valentino tuvo que pasar, competitivamente, por encima del cadáver de Biaggi.
Pero volviendo al presente, dentro de dos domingos Marc Márquez en Motegi no podrá decir que tiene 9 títulos, sino sólo 7... y a estas alturas estará a tiro de piedra de alcanzar y puede que incluso superar al señor 15 títulos, su majestad Giacomo Agostini, que con el descenso actual sólo tiene 8 y no 15.
Por supuesto, esto significa que, si Dios quiere, Márquez en Motegi el 28 de septiembre celebrará el título simplemente con el número 1, como escribe 'elPeriodico'. Porque nadie puede borrar la historia de MotoGP, formada por pilotos sobresalientes en varias categorías, que han luchado y ganado con igual tenacidad en diferentes cilindradas, sin miedo a asumir retos sensacionales, como cuando Ángel Nieto pilotó la Honda NS 500 tricilíndrica en el GP de España de 1982 en el Jarama. Pero no era la primera vez.
¿Por qué ocurrió? Hay que remontarse al año anterior, cuando en mayo de 1981 la categoría de 500 no se incluyó en el programa de carreras para gran consternación del público, los medios de comunicación y el RACE (Real Automóvil Club de España), porque la RFME (Real Federación Motociclista Española) la había considerado de escaso interés para el público español debido a la falta de pilotos nacionales en la categoría reina del motociclismo. Ahora resulta curioso, ¿verdad? Carmelo Ezpeleta sí que lo recuerda.
Por eso el RACE decidió entonces regalar a la afición española una carrera sin título patrocinada por el Banco Atlántico como homenaje a Nieto y Ricardo Tormo en la que participaron Barry Sheene, Lucchinelli, Uncini, pero sin los americanos que ya habían vuelto a casa. Allí Ángel tuvo a su disposición una de las Suzuki 500 del equipo Gallina. En la primera carrera terminó 5º, en la segunda, segundo por detrás del gran Barry.
¿Campeón del mundo de pequeñas cilindradas? No: simplemente un gran campeón, como todos los demás: 12+1 títulos mundiales.
La historia se escribe sola año tras año. Para nosotros, Marc Márquez en Motegi elevará al cielo el noveno sello, no el séptimo. Con la intención de subir aún más en la clasificación hasta alcanzar el 15 del "rey de reyes", ¡aunque Giacomo Agostini, burlándose de nosotros, confesara que Marc, en señal de respeto, se detendrá en el 14!

