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Fuera la máscara: Fabio Quartararo, Yamaha, la V4 y el futuro

Al francés no le está gustando la nueva M1. Se había quedado en las filas del equipo de Iwata esperando una revolución que no le convence, la única alternativa es irse

MotoGP: Fuera la máscara: Fabio Quartararo, Yamaha, la V4 y el futuro

Yamaha decidió apostarlo todo al nuevo motor V4, una elección que parecía casi obligatoria para poder luchar en igualdad de condiciones contra sus rivales. El pasado domingo, en Valencia, el 4 cilindros en línea disputó su última carrera y el futuro está sellado. La suerte está echada y el resultado debería ser doble: hacer que la M1 vuelva a ser competitiva y convencer a Quartararo para que se quede.

Si sólo el tiempo dirá si se consigue el primer resultado, sobre el segundo ya hay dudas porque la recepción de la nueva moto por parte del francés no fue ciertamente entusiasta. En los tests de Misano, la primera salida pública del prototipo, Fabio se mostró tajante: "De momento [la nueva moto] es peor. No noto ningún paso adelante en las áreas en las que necesitamos darlos, pero como dice el equipo, hay margen. En teoría." De sus palabras no se desprendía ni un ápice de entusiasmo, y a la dirección de Yamaha desde luego no le había hecho ninguna gracia oírlo.

En Iwata han invertido mucho en el proyecto, tanto en términos humanos como financieros. Básicamente, en 18 meses la moto ha pasado del papel a las manos de los pilotos y el rechazo dejó huella. Se percibió como una falta de respeto hacia sus esfuerzos. De hecho, Yamaha no se ha quedado de brazos cruzados en los últimos tiempos: arrebató a Max Bartolini a Ducati, encontró un probador joven y rápido como Augusto Fernández e incluso reclutó a Andrea Dovizioso, por nombrar sólo algunos.

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Así que, al final de los tests de Valencia, Quartararo fue un observador especial... en las reuniones con la prensa. En los últimos meses, su jefe de prensa había tenido que bloquearle a menudo cuando se dejaba llevar por comentarios demasiado cortantes, y en la tarde de Valencia estaba claro que le habían "aconsejado" que no se excediera. Así, optó por una "corrección política" demasiado tajante.

"Es demasiado pronto para decir si está contento o no" fue el resumen de sus declaraciones. El problema es que el lenguaje corporal insinuaba algo muy distinto. Estaba claro que Fabio quería decir otra cosa, pero no pudo.

Ahora bien, es evidente que Quartararo es un piloto pura sangre y que ha aguantado el tipo durante toda la temporada. Algunos de sus números: ha sumado 201 puntos, más que los otros tres pilotos de Yamaha juntos: Miller (79), Rins (68) y Oliveira (43) se quedan en 190. Sin olvidar que el francés ha logrado cinco poles, un podio en carreras y dos en Sprints (sin contar la victoria que tuvo al alcance de la mano en Silverstone antes del fallo técnico). Todo ello conseguido con la peor moto de la parrilla.

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Así que tiene motivos para querer una moto que le permita expresarse como él sabe, pero hay algunos 'peros'. El primero es que sería ingenuo pensar que una moto nueva puede ser competitiva de inmediato. El segundo es que cuando firmó por Yamaha sabía muy bien cuáles eran los planes. Fabio eligió (también) el dinero: estamos hablando de 5,5 millones de euros por temporada, una cifra que difícilmente (por decirlo suavemente) podría haber conseguido en otro sitio.

Yamaha no sólo había puesto sobre la mesa un sueldo importante, sino también la promesa de una revolución. Cumplió su compromiso, pero está claro que unos meses no bastan para cambiarlo todo de la noche a la mañana. Mientras tanto, Quartararo ha descubierto que tiene prisa .

Tras ganar el título mundial en 2021 y terminar 2º al año siguiente, acabó 10º en 2023, 13º en 2024 y 9º en 2025. Su última victoria fue hace tres años, en el GP de Sachsenring. Lógico que el francés muerda la bala. Esto significa estar en una encrucijada.

Yamaha ha invertido mucho en él y querría retenerle a partir de 2027. Si Fabio quisiera irse, tendría que admitir que ha perdido años y probablemente aceptar una reducción de su salario. No es una elección fácil, que tendrá que resolver en unos meses. El mercado de MotoGP ya ha comenzado y es hora de decidirse.

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Matteo Aglio
Patricia Aguilar Hernandez