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Márquez Vs Bagnaia: ¿un aire de Mundialito como Barros y Rossi en 2002?

VIDEO - Allá por 2002, las cuatro últimas carreras de la temporada dieron lugar al Pizza Mundialito entre Valentino Rossi y Alex Barros. ¿Recuerdas cómo fue aquello y lo que ocurrirá en este 2025?

Como al buen decano Paolo Scalera le gusta hacer vídeos sentado en su agradable sillón, he pensado en imitarle y hacer yo algo así. Digamos que siempre elige temas de actualidad, mientras que hoy quiero hundirme un poco en el pasado y contaros una historia. Me refiero al Mundialito de 2002, el famoso "Mundialito de la Pizza".

¿Por qué? Porque hace unos días, durante un Bar Sport, Carlo Pernat recordó aquel desafío entre Valentino Rossi y Alex Barros. Ambos corrieron con Honda en 2002: Barros, sin embargo, durante casi toda la temporada, pilotó una vieja NSR 500, mientras que Valentino, al ser el primer año de las cuatro tiempos, tenía la nueva RC211V. En las cuatro últimas carreras del campeonato, sin embargo, Valentino desafió a Barros "en igualdad de motos" para decidir quién era el más fuerte.

Esta situación, en mi opinión, recuerda en parte a lo que podríamos vivir entre Marc Márquez y Pecco Bagnaia de aquí al final de la temporada 2025: una especie de Mundialito de fin de año. Porque Pecco parece haber redescubierto el feeling total con la Ducati, dominó en Motegi, y será curioso ver si de aquí a Valencia podrá realmente jugar de igual a igual con Márquez. Es cierto que las motos eran idénticas desde el principio, no había diferencias técnicas como en 2002, pero hasta ahora Bagnaia nunca había conseguido sacar el máximo partido a su Desmosedici. Ahora, con algunos cambios en su GP2 (¿el qué?) las cosas podrían volver a equilibrarse y darnos por fin ese duelo en la cumbre que todos esperamos desde principios de año.

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Pero volvamos atrás, a aquel 2002. No todo el mundo conoce la historia de fondo, así que vayamos por orden. Era la primera temporada de MotoGP, el debut de las cuatro tiempos en el mundial. Honda sorprendió a todos con una joya: la RC211V, una espectacular cinco cilindros. Valentino siempre la calificó como una joya, también por el particular escape que rodeaba la bancada: bonita a la vista y muy rápida en la pista. Tan rápida que le permitió ganar 10 de las 12 primeras carreras. Los únicos parones fueron un segundo puesto en Welkom, batido por su compañero de equipo Ukawa, y un abandono por problemas de neumáticos en Brno, donde ganó Max Biaggi.

Valentino dominó el campeonato hasta ese momento. Pero para las cuatro carreras finales, Honda decidió dar otra RC211V al equipo Pons. Primero se la había dado al equipo Gresini, en sustitución de la 500 de Daijiro Kato, y luego le tocó al equipo de Sito Pons, que corría con Barros y Capirossi.

¿Por qué fue Barros quien la recibió y no Capirossi? Carlo Pernat lo explicó bien. Ya en julio se sabía que Honda sólo daría una RC211V al equipo Pons, así que la elección estaba entre Loris y Alex. Loris la quería, pero en ese momento expiraba su contrato y ya estaba negociando con Ducati, que acababa de anunciar su entrada en MotoGP. También había otras opciones: Kawasaki, por ejemplo, hizo a Capirossi una oferta millonaria. Al final, sin embargo, firmó por Ducati en agosto, que le prefirió a Biaggi y al propio Barros. En ese momento era inevitable que Honda cediera la nueva moto a Barros, que seguía libre. Fue una decisión lógica, aunque Capirossi se sintiera decepcionado: con la vieja NSR500 aún conseguía subir al podio, aunque con una diferencia de varios caballos.

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Gracias a Pernat, tenemos las cosas claras. Barros cogió la RC211V y en esas cuatro últimas carreras desafió a Rossi en igualdad de condiciones. Y empezó enseguida a lo grande: en su debut con la nueva moto, en Motegi (entonces GP del Pacífico, porque el GP de Japón se corría en Suzuka), Barros ganó, superando a Valentino. Hay que recordar que en esa carrera Capirossi también hizo una proeza, tercero con la vieja 500, llevado por la rabia de no haber recibido la nueva Honda. Las primeras vueltas fueron épicas, con Loris intentando aguantar a los cuatro tiempos incluso con una moto anticuada.

La segunda etapa fue en Sepang: allí Biaggi ganó por delante de Rossi, con Barros tercero. La tercera fue en Phillip Island, una pista querida por Valentino, que dominó, ganando por más de nueve segundos sobre Barros gracias a un error del brasileño en la horquilla. En ese momento, Rossi tenía una ligera ventaja en el Mundialito.

Así que se llegó al último desafío, Valencia: Barros batió a Rossi por sólo dos décimas y se llevó la victoria, ganando también el Mundialito por sólo un punto (86 a 85). Un golpe para Valentino, que por primera vez se veía batido con la misma moto.

Aquella miniserie de carreras cambió el destino de Barros: se ganó el asiento de Yamaha Factory para 2003, sustituyendo a Biaggi. Luego vino el famoso pleito con Altadis para romper el contrato, con una multa millonaria, para volver a Honda cuando Rossi optó a su vez por irse a Yamaha. Honda pensó que podría sustituir a Rossi por Barros sin perder demasiado, pero las cosas no salieron exactamente así.

Así que esta es la historia del Mundialito 2002: cuatro carreras, una pizza en juego y un Rossi derrotado por los pelos.
Y ahora quién sabe: quizá en el final de temporada de 2025 vivamos un "nuevo Mundialito", esta vez entre Márquez y Bagnaia. Marc ya se ha proclamado campeón del mundo, pero en las últimas carreras la curiosidad estará servida: ¿podrá Pecco plantarle cara de verdad? Las apuestas están echadas.

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Marco Caregnato
Patricia Aguilar Hernandez