Andrea Migno fue protagonista de una larga charla con Matteo Aglio y Paolo Scalera en Jerez, en la cual contó su nueva vida lejos de las carreras, pero no del paddock. Después de los años en Moto3, las victorias en el Mundial y el recorrido vivido dentro de la VR46 Riders Academy, Migno ha comenzado una fase diferente de su carrera, dividiéndose entre el trabajo en el equipo VR46 y el proyecto personal vinculado a su pódcast, The Mig Babol.
Una idea nacida casi por juego, pero que rápidamente se convirtió en un verdadero compromiso. Migno explicó cómo el pódcast comenzó por la pasión por las motos y el deseo de llevar frente a las cámaras aquellas conversaciones que a menudo, entre pilotos, técnicos y trabajadores, permanecen confinadas al paddock o a charlas entre amigos. Detrás de un formato aparentemente simple, sin embargo, hay un trabajo mucho más complejo de lo que imaginaba al inicio: organización, grabaciones, invitados, contenidos y gestión de un proyecto construido en primera persona.
Durante la entrevista, Migno también habló del paso de piloto a hombre de paddock, explicando cuánto ha cambiado su relación con el motociclismo. El trabajo con VR46 le permite permanecer dentro del entorno que mejor conoce, poniendo a disposición la experiencia acumulada en pista, mientras que el pódcast le ha dado la posibilidad de contar historias, personajes y trasfondos con una mirada diferente, menos institucional y más directa.
Hubo espacio también para una reflexión sobre el presente de las categorías menores, con Migno subrayando cuánto Moto2 y Moto3 aún merecen atención y respeto. Para el romañolo, el motociclismo no puede ser narrado solo a través de MotoGP, porque incluso en las clases inferiores hay talentos, historias y recorridos importantes. Un tema particularmente sentido por quienes han crecido en esas categorías y han construido su carrera allí.
En la charla con Aglio y Scalera, Migno también relató el nacimiento del nombre The Mig Babol, explicando con ironía cómo llegó casi por casualidad, jugando con la asonancia con su apodo y con una imagen pop y reconocible. Un nombre ligero, en línea con el espíritu del proyecto, pero detrás del cual se esconde la voluntad de crear un espacio personal, autónomo y reconocible.
Finalmente, Andrea habló de los invitados que sueña tener en el futuro, desde Carmelo Ezpeleta hasta algunos grandes nombres del paddock actual y del pasado. El objetivo es continuar ampliando el relato, pasando de los pilotos a los managers, de los protagonistas de hoy a aquellos que han escrito la historia del motociclismo.
Una charla informal, rica en ideas y anécdotas, en la que Migno se muestra sin filtros: ya no solo como piloto, sino como hombre de motos en 360 grados.