Ya habíamos hablado de la Cena de Campeones de Valencia, donde se reunieron en la misma mesa Rossi, Stoner, Agostini, Lorenzo, Pedrosa y Spencer. Valentino y Dani acapararon la conversación hablando del pasado, pero también de su presente y del de MotoGP. No fueron los únicos que charlaron libremente entre plato y plato.
También Casey y Jorge hablaron de los tiempos en que se enfrentaban en la pista. En cierto sentido, eran un poco como el yin y el yang: Lorenzo metódico y preciso, Stoner instintivo y creativo.
Fue el español quien lo reconoció: "No se me daba muy bien improvisar. Yo seguía creciendo, mientras que tú eras más instintivo. Yo era todo lo contrario. Tú ibas rápido lo antes posible", dijo Jorge.
Casey le dio la razón: "Ambos sistemas funcionan, eso es lo bonito. Hay más de una forma de conseguirlo. Ha habido algunos pilotos de los que he podido aprender; tú has sido uno de aquellos de los que no he podido aprender casi nada porque no era capaz de hacer lo que tú hacías. No podía ser tan constante, hacer siempre lo mismo en el mismo punto".
Lorenzo era un martillo, muy preciso en la conducción. Stoner, en cambio, tenía la habilidad de ir muy rápido desde el primer minuto. Es una pena que el australiano, en un momento dado, dijera basta, cuando aún le quedaba mucho por decir.
Jorge le preguntó por qué tomó esa decisión.
"Me gusta pilotar y quiero disfrutar de la sensación de controlar la moto cuando derrapa. Nunca he tenido miedo de hacerme daño, simplemente dejé de disfrutar de esas motos y de la electrónica", le respondió Casey. "Nunca estuve en MotoGP para hacerme rico o famoso, sino solo para disfrutar de lo que hacías y ya no era así. Ya no eras tú quien controlaba la moto, solo había electrónica por todas partes. Entonces dije: se acabó".