Descarado y políticamente incorrecto. Una especie de Fabio Quartararo, pero en versión extrema. Además de tener talento de sobra, aunque no siempre acompañado de un rendimiento constante, Pedro Acosta también se ha dado a conocer en MotoGP por una lengua bastante afilada. Crítico con KTM en varias ocasiones, el Tiburón de Mazarrón nunca ha ocultado que le anima un fuego sagrado que a veces le empaña: el de querer ganar siempre.
Lejos de esos pilotos que quieren caer simpáticos a toda costa, el español explica su actitud, a veces demasiado dura: "Con el tiempo me he dado cuenta de que tengo que ser profesional incluso con los que no me caen bien, pero creo que es justo que se me conozca por lo que soy. Vender una imagen que no me pertenece no me dejaría dormir tranquilo. Hay quien te aprecia y quien no, pero lo importante es estar en paz conmigo mismo", confiesa a Motorsport.com.
Pertenecer a la élite de la categoría reina también le ha hecho ganar mucho dinero. Algo que, sin embargo, no parece interesarle demasiado. "A día de hoy el dinero es lo que menos me importa. Yo quiero ganar. Si tuviera treinta y tantos años o estuviera a punto de formar una familia, entonces me preocuparía. En cambio , sigo viviendo con mi madre y me desplazo en furgoneta, que es el único capricho que me doy con lo que gano. Al final, salgo con los mismos amigos de siempre y llevo la misma vida que antes. Salir con gente de otro nivel me llevaría a cambiar, pero en cambio soy feliz rodeado de la misma gente y saliendo a cenar con ellos por el centro de Murcia. Personalmente, no me gusta llamar la atención", subraya.
Pasando al lado práctico de las carreras, como piloto ambicioso que es para 2025 el panorama era diferente. "Hasta ahora siempre había considerado mi primer año en Moto2 como el peor, pero hoy firmaría ganar carreras o hacerlas tan bien como entonces. Me siento un poco resignado porque ahora mismo estoy en lo más alto como piloto y sé que tengo potencial para estar delante", reiteró.
Haciendo una comparación entre el pasado y el presente, el piloto de KTM afirmó: "Los duelos entre Rossi y Lorenzo, entre Jorge y Pedrosa y entre Valentino y Márquez te hacían saltar en el sofá. Ahora es diferente. Sin embargo, el hambre de éxito es el mismo para todos. Pienso en ello las 24 horas del día. No estoy aquí para hacer amigos"
Sin embargo, la fuerza de voluntad no basta. Para cruzar primero la línea de meta hay que cuadrar el círculo. "Antes de MotoGP siempre tenía el mejor material a mi disposición. Así sólo podía concentrarme en pilotar. Cuando me ganaban era porque había cometido un error. Este año tenía confianza en la moto y me presioné a mí mismo y cuando las cosas empezaron a no salir como quería, me culpé. Para salir del bucle negativo me apoyé en gente cercana, como mi mánager Albert Valera. Me di cuenta de que si me caía era porque intentaba ir más allá del límite de mi RC16. En esos momentos es importante calmarse y recordar tu potencial", confesó.
Por último, de cara a 2027, afirmó: "Estoy seguro de que haciendo buenas carreras se abrirán puertas. Los que saben de motos son conscientes de lo que necesito para ganar"