Raúl Fernández ha esperado cuatro años para volver a llorar de emoción, en el escalón más alto del podio. Aprilia casi 40 para recoger 300 trofeos. Phillip Island se ha hermanado con Noale, spritz y cicchetti con vista al mar. Al menos pueden brindar, otros sólo ahogan sus penas.
LO BONITO - La Aprilia es bella, despertando a la bella durmiente Fernández, celebrando la victoria número 300, exaltando a Bezzecchi, poniendo sal en la cola de la Ducati. No es poco, y no había que darlo por hecho. Y decir que había quien quería irse alegando que no era competitivo. Imagínate.
LO MALO - Pedro Acosta en Indonesia vio ganar a Aldeguer y ahora a Fernández en Australia. Sólo falta él, que es el que tenía que haber triunfado antes y mejor que los demás. No se le puede culpar, exprime la KTM, pero la naranja austriaca tiene poco zumo.
LO MALO - Espargaró hace doble trabajo, probador y comentarista, piloto aficionado. El problema es que durante su pasatiempo favorito avergüenza a muchos pilotos. Pol puede celebrarlo, los que están detrás o cerca de él mejor que se lo piensen.

EL ENGAÑO - Después de que la pole position hubiera suscitado esperanzas, Fabio Quartararo no cumplió sus promesas. El sábado se equivocó de neumático, el domingo nadie sabe de qué. En ambas ocasiones siempre hubo un piloto de Yamaha más rápido que él. Cosas del otro hemisferio.
LA CONFIRMACIÓN - Está el misterio de la Atlántida, el del Triángulo de las Bermudas y luego el de Pecco Bagnaia. Ingenieros, criptoarqueólogos, amantes de los enigmas y perdedores de tiempo varios no duermen por las noches intentando resolverlo. Olvídese de los chemtrails y las abducciones alienígenas, la cita de Halloween está en Borgo Panigale.
EL ERROR - Lo había hecho todo bien hasta el domingo. Entonces recayó y se cayó, en su GP de casa. Pobre Jack Miller.
EL ADELANTAMIENTO - Démosle el premio a Fabio Di Giannantonio, que lo merecía pero también lo buscaba. Porque, con otras calificaciones, el trofeo habría sido mucho más prestigioso.
LA SORPRESA - Un Raúl Fernández de otro mundo puso patas arriba la clasificación y los pronósticos. Bravo por él, por Aprilia y por el equipo por creer siempre en él. No era fácil.

LA CURIOSIDAD - No hay podio en Australia sin que alguien convierta una bota en un vaso. Sobre el sabor del cóctel no nos pronunciamos. O tempora, o mores.
TE LO DIJE - Marco Bezzecchi realista: "para ganar con dos vueltas largas haría falta un milagro". Cierto, pero estuvo cerca de la santidad.