Marc Márquez ha escrito una página imborrable de la historia del motociclismo el domingo en Motegi. Su noveno título mundial era sin duda el más importante para él, la emoción le embargaba, la imagen de sus lágrimas contaba una historia fascinante y conmovedora. Del infierno al cielo, así se pueden resumir los últimos seis años, que empezaron con la lesión de Jerez y continuaron entre habitaciones de hospital, decisiones difíciles, dudas y, finalmente, éxitos.
Lástima que ayer, mirando el quiosco, fuera difícil darse cuenta de lo que había pasado. Las portadas de los periódicos italianos celebraban -con razón- el éxito de la selección italiana de voleibol, espacio para el omnipresente fútbol, y luego nada más. Ni siquiera el periódico deportivo italiano más importante, La Gazzetta della Sport, consideró importante poner en portada el éxito de Márquez. Ni siquiera los diarios generalistas, Corriere della Sera y La Repubblica a la cabeza, dieron espacio al titular de Marc.
La única excepción fue el Corriere dello Sport, que dedicó un espacio a Márquez en su portada. Por supuesto, para hacerlo decidió sacar a relucir a Valentino Rossi, lo que siempre funciona.
El silencio mediático en torno al Campeonato del Mundo de Márquez es otra señal que no se puede ignorar. Ni siquiera necesitaba ganar con Ducati para ganar algo del espacio que objetivamente merecía. Al fin y al cabo, en Borgo Panigale son muy buenos -si no los mejores- fabricando motos, pero no tanto comunicando sus éxitos. El resultado está a la vista de todos, o más bien de nadie, teniendo en cuenta cómo se trató la noticia.
El "Mundial fantasma" de Márquez no es sólo una exclusiva italiana. Incluso si se echa un vistazo a los principales periódicos internacionales, no hay ni rastro de él. Sólo el francés "L'Equipe" le dio honores de portada, aunque en una posición ligeramente lateral.
Para encontrar la noticia dominando las portadas, hay que irse a España, como era de esperar. Al menos Marc es profeta en su tierra, único consuelo.
MotoGP es ahora cada vez más un deporte de nicho y lucha por llegar al gran público. No es sólo un fenómeno italiano, sino internacional. A lo largo de esta temporada Dorna ha celebrado nuevos récords de espectadores en los circuitos, pero no es suficiente. El "núcleo duro" del motociclismo nunca ha estado en entredicho, aficionados de verdad no faltan, pero no son los que hacen los números. Si se recorren los circuitos de todo el mundo, es fácil darse cuenta -sin necesidad de mucho análisis- de que la edad media de los espectadores está aumentando. Aparte de algunas islas felices, como España y Francia, son los jóvenes los que faltan en los circuitos.
El atractivo del MotoGP ya no seduce a las jóvenes generaciones y no consigue atraer al gran público. Es inútil lamentarse de"cuando estaba allí" (en el sentido de Valentino), hay que inventar algo nuevo. No falta espectáculo en la pista, pero ya no es suficiente. Tampoco sirve quejarse de los actuales campeones, porque ellos no son el verdadero problema. Al fin y al cabo, ¿cómo se le puede reprochar nada a Marc después de la hazaña que ha conseguido?
Liberty Media ha hecho su entrada en MotoGP y todo el mundo está esperando a ver qué hará para hacerla crecer. Se necesitan ideas e inversiones, sin copiar a la Fórmula 1 (como cuando en Misano se obligó a algunos pilotos a llevar a sus perros al paddock). Tenemos que ser capaces de comunicar lo que tiene de bonito y especial el MotoGP, y eso no es poco.



